Eduardo Galeano, periodista y poeta uruguayo.

“LA UTOPÍA”

La utopía está en el horizonte,
me acerco dos pasos,
ella se aleja dos pasos.
Camino diez pasos y el horizonte
se corre diez pasos más allá.
Por mucho que yo camine,
nunca la alcanzaré.
¿Para qué sirve la utopía?
Para eso sirve: para caminar.

Eduardo Germán María Hughes Galeano, conocido como Eduardo Galeano, fue un destacado periodista y escritor uruguayo, poseedor de una obra reflexiva, donde combina varios géneros, entre estos, la lírica.

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Eduardo Galeano

“EL ARTE DE DIBUJARTE”

En algún lecho del golfo de Corinto, una mujer contempla,
a la luz del fuego, el perfil de su amante dormido.
En la pared, se refleja la sombra.
El amante, que yace a su lado, se irá.
Al amanecer se irá a la guerra, se irá a la muerte.
Y también la sombra, su compañera de viaje, se irá con él y con él morirá.
Esa noche todavía. La mujer recoge un tizón entre las brasas y dibuja, en la pared, el contorno de la sombra.
Esos trazos no se irán.
No la abrazarán, y ella lo sabe.
Pero no se irán.

Eduardo Galeano nació el 3 de septiembre de 1940, en la ciudad uruguaya de Montevideo; localidad donde transcurrió su infancia y adolescencia. A los 14 años se inicia en el periodismo como dibujante y caricaturista político en el diario de propensión socialista El Sol. Posteriormente, asume dos directivas en el semanario Marcha y el diario, Época. En 1973 llega para el escritor uruguayo una vida en exilio. Reside primeramente en Argentina y luego, en España. Con relación a su vida íntima, Galeano se casó más de dos veces y tuvo tres hijos. Helena Villagra la compañera de sus últimos días, le inspiró su libro: Los sueños de Helena, cuyo prólogo dice así:

“Helena me humilla cada mañana, a la hora del desayuno, contándome sus sueños prodigiosos”. “Para vengarme, escribo los sueños que ella vuela.”

“DE NUESTROS MIEDOS”

De nuestros miedos
nacen nuestros corajes
y en nuestras dudas
viven nuestras certezas.
Los sueños anuncian
otra realidad posible
y los delirios otra razón.
En los extravíos
nos esperan hallazgos,
porque es preciso perderse
para volver a encontrarse.

Eduardo Galeano tuvo una exuberante actividad literaria, entre sus obras advertimos El Libro de los Abrazos; texto tierno, sobrecogedor y cálido, donde su autor narra memorias y anécdotas, capaces de provocar sentimientos contrastantes como la alegría o la tristeza. He aquí uno de sus poemas.

“LOS NADIES”

Sueñan las pulgas con comprarse un perro
y sueñan los nadies con salir de pobres,
que algún mágico día llueva de pronto
la buena suerte, que llueva a cántaros la buena suerte;
pero la buena suerte no llueve ayer, ni hoy, ni mañana, ni nunca,
ni en lloviznita cae del cielo la buena suerte, por mucho que los nadies la llamen
y aunque les pique la mano izquierda,
o se levanten con el pie derecho, o empiecen el año cambiando de escoba.

Los nadies: los hijos de nadie, los dueños de nada.
Los nadies: los ningunos, los ninguneados, corriendo la
liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos:
Que no son, aunque sean.
Que no hablan idiomas, sino dialectos.
Que no hacen arte, sino artesanía.
Que no practican cultura, sino folklore.
Que no son seres humanos, sino recursos humanos.
Que no tienen cara, sino brazos.
Que no tienen nombre, sino número.
Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica
Roja de la prensa local.
Los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata.

Eduardo Galeano nos legó una obra comprometida con la realidad latinoamericana, donde escudriña en sus raíces, mecanismos sociales y políticos. Galeano en su ensayo de 1971, Las venas abiertas de América Latina, exhibe crónicas y narraciones, donde declara el constante saqueo de recursos naturales de América Latina a lo largo de su historia, abarcadora desde el siglo XV hasta el XX, por parte de las potencias coloniales, más tarde, imperialistas.

“VENTANA”

No puede mirar la luna sin calcular la distancia.
No puede mirar un árbol sin calcular la leña.
No puede mirar un cuadro sin calcular el precio.
No puede mirar un menú sin calcular las calorías.
No puede mirar un hombre sin calcular la ventaja.
No puede mirar una mujer sin calcular el riesgo.

Dentro del quehacer literario y periodístico de Eduardo Galeano sobresale su trilogía Memoria del fuego”, dividida en las partes; Los nacimientos, Las caras, Las máscaras y El siglo del viento. Esta obra, ha sido estimada por la crítica como la más reveladora de la labor de Galeano. Con un estilo conciso y brillante, denuncia la miseria espiritual, la hipocresía de un mundo donde acrecienta cada vez la brecha entre los países ricos y pobres.

“POBREZAS”

Pobres,
lo que se dice pobres,
son los que no tienen tiempo para perder el tiempo.
Pobres,
lo que se dice pobres,
son los que no tienen silencio ni pueden comprarlo.
Pobres,
lo que se dice pobres,
son los que tienen piernas que se han olvidado de caminar,
como las alas de las gallinas se han olvidado de volar.
Pobres,
lo que se dice pobres,
son los que comen basura y pagan por ella
como si fuese comida.
Pobres,
lo que se dice pobres,
son los que tienen el derecho de respirar mierda,
como si fuera aire, sin pagar nada por ella.
Pobres,
lo que se dice pobres
son los que no tienen más libertad de elegir entre uno
y otro canal de televisión.
Pobres,
lo que se dice pobres,
son los que viven dramas pasionales con las máquinas.
Pobres,
lo que se dice pobres,
son los que son siempre muchos y están siempre solos.
Pobres,
lo que se dice pobres,
son los que no saben que son pobres.

Galeano recibió a lo largo de su existencia, varios reconocimientos nacionales e internacionales. Entre estos, sobresalen el Premio Casa de las Américas de las ediciones de 1975 y 1978;, en La Habana. Por su parte, el Ministerio de Cultura de su país, Uruguay lo distinguió en tres de sus obras. Galeano en el año 2010 recibió el premio de literatura, Stig Dagerman, de Suecia. Asimismo, varias Universidades latinoamericanas le concedieron el titulo de Doctorado Honoris Causa.

“EL MUNDO”

Un hombre del pueblo de Negua,
en la costa de Colombia,
pudo subir al cielo.
A la vuelta, contó,
dijo que había contemplado, desde allá arriba, la vida humana
y dijo que somos un mar de fueguitos.

Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás
no hay dos fuegos iguales
hay fuegos grandes y fuegos chicos
y fuegos de todos los colores
hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento,
y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas
algunos fuego, fuegos bobos, ni alumbran ni queman
pero otros arden la vida con tantas ganas
que no se puede mirar sin parpadear
y quien se acerca, se enciende.

El escritor uruguayo, Eduardo Galeano fue un ser profundamente político y social. Su obra es un reflejo de su pensar y actuar; un referente para varias generaciones de su país y de América Latina. Falleció el 13 de abril de 2015. He aquí esta frase suya:

“Quien no está preso de la necesidad, está preso del miedo: unos no duermen por la ansiedad de tener las cosas que no tienen, y otros no duermen por el pánico de perder las cosas que tienen.”

Un comentario en “Eduardo Galeano, periodista y poeta uruguayo.

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