Julia Prilutzky Farny poeta y periodista de origen ucraniano nacionalizada en Argentina, nos legó una abarcadora obra lírica enfocada en diversos temas, especialmente, el amoroso. He aquí una selección de su libro: Antología del amor.
Cómo decir, amor, en qué momento…
Cómo decir, amor, en qué momento
te rompes dulcemente entre las manos,
sin quejas, sin recuerdos,
sin arcanos y tal vez sin temor ni sufrimiento.
Cómo volver a amar, qué sentimiento
de elementos divinos o profanos
puede reverdecer entre desganos,
en la etapa final del desaliento.
Pregunta al corazón por qué no cree,
pregúntale al mirar qué cosas lee,
pregunta al labio cruel por qué no besa,
y te dirán, sin duda,
su fatiga del amor fiel o la pasión mendiga,
su falta de esperanza o de sorpresa.
La colección poética Antología del amor de Julia Priluzky Farny posee una excepcional y profunda reflexión aunque ceñido a determinadas formas. Expresa conceptos e ingeniosas imágenes con sorpresiva belleza.
Dame tu brazo, amor, y caminemos…
Dame tu brazo, amor, y caminemos,
dame tu mano y sirveme de guía.
Ya no quiero saber si es noche o día:
mis ojos están ciegos. Avancemos.
Dame tu estar, amor, en los extremos,
tu presencia y tu infiel sabiduría:
por los caminos de la sangre mía
ya no sé si es que vamos o volvemos.
Y no me digas nada. No es preciso.
Deja que vuelva al pórtico indeciso
desde donde no escucho ni presencio:
Todo fue dicho ya, tan a menudo,
que ahora tengo miedo, amor,
y dudo de aquello que está al borde del silencio.
La poesía de Antología del amor de Priluzky Farny, nos difunde placer y ternura. Toda su obra es un canto al amor y a los sentimientos más profundos de los seres humanos.
Quiero estar en tu sueño. Ser tu sueño…
Quiero estar en tu sueño. Ser tu sueño.
Penetrar más allá de lo que advierte la mirada sutil.
Como beleño recorrer, galopar tu sangre inerte.
Quiero quebrar con definido empeño
toda defensa en ti:
muralla, fuerte:
y adentrarme, crisálida de ensueño
más allá de tu vida y de tu muerte.
Más allá de tu piel,
y más adentro de toda sombra,
y más allá del centro desconocido,
virgen, tembloroso…
Y estar dentro de ti -seguro puerto-
como un paradojal milagro cierto,
presentido a la vez que pavoroso.

Tras la experiencia de leer el poemario Antología del amor, algunos confiesan sentir una experiencia transformadora, confiriéndole, además determinada influencia inspiradora. Por otra parte, otros le atribuyen a estos textos amorosos un tono dulzón y acaramelado. No obstante, la colección fue merecedora de la “Faja de Honor de la Sociedad Argentina de escritores”.
La colección Antología del amor de la ucraniana-argentina Julia Priluzky es un volumen compuesto por seis libros editados entre los años 1939 y 1972. La primera de estas contó con ilustración de un grupo de artistas, entre estos, el pintor y amigo de su autora, Benito Quinquela Martín.
No es el amor, lo sé, pero es de noche…
No es el amor, lo sé,
pero es de noche y yo estoy sola,
frente al mar que espera
con las uñas viscosas de sus algas

y el sello de la sal sobre sus piedras:
sin cesar, desde el agua
y las espumas mil ramajes
de brazos me recuerdan
que aguardan todavía tendiéndome su ausencia.
Las mismas olas que devoran barcos,
que van hundiendo mástiles y velas,
tiran siempre de mí salvajemente
ceñidas, enroscadas, como cuerdas.
No es el amor, lo sé, pero qué importa:
tiene su mismo rostro hecho de niebla
y su temblor febril y su acechanza,
tiene sus manos blandas
que se aferran con dura precisión.
Tiene su misma insólita presencia
con el prestigio de un fulgor pasado
y la futura soledad que empieza.
Tiene sin duda del amor la insidia
y el desgajado abandonar reservas
hasta quedar desnudo como un árbol reseco.
Tiene el rondar la sangre
como un fantasma hambriento
sobre la inaccesible piel del mundo,
lamiendo inútilmente su corteza,
desesperado, ávido,
con la exacta impaciencia del querer,
del después,
del otoño y la espera.
Y aquel recomenzar
desde la bruma que es su signo quizá.
Y su señal más cierta.
No sé cuándo ha llegado:
es como un viejo amigo
que regresa con el rostro cambiado por los viajes,
las fiebres, el alcohol, las peripecias.
Reconozco sus rasgos,
su voz que ha enronquecido,
pero es ésta,
su antigua voz que dice otras palabras
semejantes a aquéllas.
No es el amor, lo sé,
y sin embargo es su paso otra vez,
y las caricias
recobran los caminos sin urgencia.
No hay palabras, y puedo estar callada:
todo es tan simple así,
tan sin sorpresa y es tan fácil estar, tan necesario.
No es el amor, tal vez. ¿Y si lo fuera?
Posteriormente, en 1977 la Antología del amor de Priluzky accedió a un público amplio cuando sus poesías se dieron a conocer en la telenovela de turno, en Argentina: “Pablo en nuestra piel”. Ella con relación a eso expresaría:
“A los dos días de que se recitaron o dijeron mis versos por la televisión yo ya no podía dormir tranquila. Me llamaban por teléfono amas de casa, mujeres, libreros que buscaban en la guía… Para colmo el libro ya se había agotado y los libreros protestaban contra la televisión y contra mí y hasta venían hasta la puerta de mi casa a reclamarme que hiciera algo. (…) Lo que sé es que en este momento hay gente, que quizá no sepa pronunciar mi nombre, gente que quizá nunca antes tuvo contacto alguno con la poesía culta y que ahora lo tiene a través de Antología del Amor”.
Tal vez no sepas nunca cuándo y cómo…
Tal vez no sepas nunca cuándo
y cómo quise salvar mi amor, tu amor. El nuestro.
Una vez será tarde.
Yo presiento esa herida que avanza,
ese cierto dolor de no querernos.
Cómo decirte ahora:
mírame aún, así, trata de verme
como soy, duramente.
Con mi ternura. Claro, y mis tormentas.
Cómo decirte: sálvalo, si quieres
y cuídalo. Se te ha ido de las manos,
se me va de la sangre y no regresa.
Cómo decirte que te quiero menos
y que quiero quererte como entonces.
Y que entiendas
y no te encierres más.
Y me dejes creer en ti, de nuevo.
Cómo decirte nada.
Un día será tarde. Tarde y lejos.
Julia Priluzky Farny tras el éxito de su poemario Antología del Amor en una entrevista confesó:
(…) “Hay intelectuales que escriben para veinte y después se quejan de que no los leen. Y un autor cuanto más simple y profundo y más anónimo, es cuando logra su cometido con la vida. Yo cada vez que en vez de Julia Prilutzky me llaman Antología del Amor me enorgullezco.”