De Ecuador, Ana Cecilia Blum.

A tono con la actualidad que vive el país hermano Ecuador y su Revolución Ciudadana le traemos, desde la perspectiva de la poesía, a la escritora ecuatoriana Ana Cecilia Blum, quien sobresale como una de las figuras más interesantes de la lírica contemporánea de Ecuador. ana-cecilia-blum

Descanso sobre mi sombra” de Ana Cecilia Blum.

La noche copula con el verso
sueño un placer furtivo
ser hijo de las letras.
Una pluma inventa el universo.
El silencio inventa la música.
Un poema observa desde la ventana.

Ana Cecilia Blum nació el 17 de marzo de 1972 en la localidad ecuatoriana de Guayaquil, ciudad donde transcurrieron sus primeros años hasta la juventud y en cuya universidad alcanzó la licenciatura en Ciencias Políticas y Sociales.

Ana Cecilia ha ejercido la docencia en la Facultad de Filosofía, Letras y Ciencias de la Educación de su ciudad natal, en la asignatura Lenguaje y Comunicación. Respecto a la pedagogía tiene un pensamiento bien definido, estas son sus palabras:

“Es la educación la que nos salvará y salvará a nuestros pueblos. La reflexión sobre lo que se lee y lo que se aprende iluminará los caminos de la conciencia. La disposición de suplantar un viejo pensamiento por uno nuevo y la creación constante de ideas nos van a liberar de la tiranía de la ignorancia.”

Ana Cecilia Blum

La escritora ecuatoriana Ana Cecilia Blum se inició en la poesía hacia el año 1984, en su adolescencia temprana. Esta fue una etapa donde frecuentaba el hogar de sus abuelos, un espacio ambientado por la música y la literatura. Así, Ana Cecilia escribe sus primeros versos, y se dispone en el ejercicio de un oficio, que describe con estas palabras:

“Ser poeta es una forma de existir en el mundo, y la poesía es ese mundo en el que se existe, donde habita la belleza y la fealdad, y todo aquello maravilloso o terrible que puede hacernos suspirar o lamentar.”

Ana Cecilia Blum

Poeticus” de Ana Cecilia Blum

Escribo, porque no puedo pelear batallas con mis manos
y el lápiz -a veces- apunta mejor que la escopeta.
Escribo, porque el verbo escribir suena a única certeza,
y es ruta sin distancias, y es cuerpo sin virus.
Escribo, porque la hoja en blanco es un gato feral
y debo recogerlo, alimentarlo, darle guarida, amarlo.
Escribo, porque los adjetivos acechan y cuando matan,
también dan vida; porque el lugar común no me asusta
y lo que se ha dicho mil veces, igual salpica su encanto.
Escribo, porque todo en mí es un desencuentro:
los terminales se mudan, las calles cambian de nombre,
y nunca atino estaciones, horarios o trabajos, retornos o partidas.
Escribo, porque aunque duele, no duele tanto.
Escribo, para llenar los cántaros,
limpiar los espejos,
empuñar los espacios,
caminar los laberintos.
Escribo, para no morirme de pena.
Por eso escribo…

Ana Cecilia, dentro de su quehacer como poetisa, atesora los siguientes títulos: “Descanso sobre mi sombra”, “Donde duerme el sueño”, “La que se fue” y “Libre de espanto”. También algunas de sus evocaciones se encuentran en las antologías; “Todos los éxodos” y “Poetas de la Mitad del Mundo”.

En la obra lírica de la ecuatoriana Ana Cecilia Blum, los recursos poéticos se revelan en una constante búsqueda de la realidad. Nos presenta una poesía profunda, coloquial, afectiva, universal y, sobre todo, humana.

Nostálgica” de Ana Cecilia Blum.

Son las seis de la tarde y no hay nadie a quién decirle
venga para tomarnos una taza de chocolate con rosquitas.
El portal está escrito con los relatos del bisabuelo,
cuentos de aparecidos que iluminaron la infancia.
Las sombras crecen en las jorobas de la noche,
los coyotes muerden el tesón del viento allá afuera.
Un tren en la distancia, yo soy ese tren,
descendiendo las crestas de cañones.

La escritora ecuatoriana Ana Cecilia Blum sobrevivió a una grave enfermedad en su niñez, la Poliomielitis. Esta, le dejó una evidente discapacidad física que le ha acompañado toda su vida. En su juventud experimentó cierto rechazo social en su país. No obstante, se hizo de una profesión y desarrolló proyectos literarios fuera de sus fronteras, exactamente en los Estados Unidos de América, país donde laboró por un tiempo. A su regreso a Ecuador, Ana Cecilia Blum se encontró con La Revolución Ciudadana, un proyecto social inclusivo instalado desde enero de 2007, donde el Estado busca construir el socialismo del buen vivir.

Con relación a nosotros mismos, ella expresó:

“Entendamos sin excusas ni pretextos que somos el producto de nosotros mismos. Somos lo que pensamos. Somos lo que decimos. Somos lo que actuamos. Y seremos lo que queramos ser”

Esta autora reconoce en el oficio de poeta, una forma de sabiduría y auto conocimiento, una búsqueda de respuestas; de honrar lo evidente, pero con una dosis de emoción. Para Ana Cecilia la poesía es un refugio donde se asoma al subconsciente para hacerlo consciente.

Que la ciudad te devore” de Ana Cecilia Blum.

Inicia el ceremonial de los pies descalzos:
restriégate los ojos,
sacude la cabeza,
busca el espejo,
luego el café.
No hace falta decir que es otro día,
las calles,
la parada del metro,
el quiosco de las mentas y el diario,
las notas de un violín desde la esquina
reclaman tu tránsito.
No te rindas,
busca los zapatos,
el maletín,
la sombrilla,
el libro que mitigue la embestida.
Concluye el rito,
la ciudad te espera
y tiene hambre.

La obra de la poetisa Ana Cecilia Blum posee los atributos de la novedad, la precisión y la síntesis, elementos igualmente visibles en la lírica de célebres escritoras del siglo XX latinoamericano, como las uruguayas Delmira Agustini, Juana de Ibarbourou, la chilena Gabriela Mistral y la suiza-argentina Alfonsina Storni. Junto a estos nombres, la ecuatoriana Ana Cecilia se engrandece como una nueva expresión de la poesía contemporánea del continente americano.

Actualmente la poetisa Ana Cecilia Blum desarrolla una intensa actividad literaria y de promoción cultural; asimismo ha sido galardonada con varios premios y menciones. Ana, ha ejercido el magisterio en la especialidad en Lengua Castellana en la Universidad Estatal de Colorado, en los Estados Unidos, nación adonde alterna su residencia con su país de origen, Ecuador.

Ana Cecilia Blum ve la vida como una oportunidad para aprender y actuar, lo que nos muestra en esta frase suya:

En la vida ni se gana ni se pierde, ni se fracasa ni se triunfa. En la vida se aprende, se crece, se descubre; se escribe, borra y reescribe; se hila, se deshila y se vuelve a hilar”.

Míster Merlot” de la ecuatoriana Ana Cecilia Blum

Inúndame de levedad. Acuéstate, estírate, riégate.
Contigo no importa de dónde vengo, hacia dónde voy
o de las hojas secas que están hechos los huesos.
Camino en el silencio del hielo,
nada hiere, nada molesta,
nada acusa, nada quema, nada persigue.
Casi no siento mi cuerpo y me encanta.
Todo es etéreo y no arrastro
atrofias de acero.

La eternidad de la tinta” de Ana Cecilia Blum.

Todo lo diluye la tinta:
la zozobra, el futuro,
el otro que habita adentro.
La tinta te eleva, te suaviza
te hace pluma de pajarito
pelusita de gato en el aire de la mañana
realidad sin sentencia
manos que conversan
espantos que se extinguen.

La casa rentera” de Ana Cecilia Blum

Hay un lisiado rentando el piso alto de la casa,
un lisiado que se emborracha por las noches
lamenta sus piernas débiles y sus manos chuecas.
Yo lo ignoro,
mientras pague las pesetas justas
para comprar las caretas,
poco me importa su llanto.
Salgo, camino estirada, presumo:
botas de tacones altos –para disimular la pierna corta-
un abrigo largo –para esconder el declive de las vértebras-
guantes negros –para cubrir los dedos secos-
Casi modelando voy por la calle,
con un maquillaje perfecto,
un pelo perfecto,
a simple vista todo en mí es perfecto.
Pero adentro, de regreso, en la casa,
un fastidioso lisiado habita
y es, un inquilino perpetuo.

Posesión” de Ana Cecilia Blum.

Nada es nuestro.
Siquiera la sombra
que se hace de uno mismo
con sus infinitos verbos mudos.
No son nuestros ni el poema
ni la tinta que lo escribe,
tampoco la tierra en que se nace
en la que se morirá.
Sin ofrendar la huella
nos vamos diluyendo
hasta convertirnos
en vapor de día frío
libado por el espacio.

Todos inventamos madrugadas” de Ana Cecilia BLum

No soy yo
es la tarde
la noche
las mañanas
los caminos
el tiempo
aún estoy entera
me sostengo
me soporto
si apenitas me riego
me colecto.
¿O soy yo?
Las olas
como mujeres excitadas
golpean la roca.
¿Qué gotas de tiempo se llevan las estrellas?
Hemos bebido todas las aguas,
ya no hay sonrisa de corales
ni espacio en el ojo de la ballena,
de la cima a la sima
solo queda
el fuerte abrazo del arrecife.

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