Los poetas españoles Concha Méndez y Manuel Altolaguirre se destacaron por realizar una fecunda actividad literaria, también sobresalen como editores e impresores. La situación política y social imperante en la España de entonces, sucesos de la Guerra Civil y sus consecuencias, los llevó a un inevitable exilio. En los lugares donde residieron, continuaron con sus proyectos literarios.
“Ni me entiendo ni me entienden…” de Concha Méndez.
Ni me entiendo ni me entienden;
ni me sirve alma ni sangre;
lo que veo con mis ojos
no lo quiero para nadie.
Todo es extraño a mí misma,

hasta la luz, hasta el aire,
porque ni acierto a mirarla;
ni sé cómo respirarle.
Y si miro hacia la sombra
donde la luz se deshace,
temo también deshacerme
y entre la sombra quedarme
confundida para siempre
en ese misterio grande.
“Al ver por donde huyes…” de Manuel Altolaguirre.
Al ver por donde huyes
dichoso cambiaría
las sendas interiores de tu alma
por la de alegres campos.
Que si tu fuga fuera
sobre verdes caminos
o sobre las espumas

y te vieran mis ojos,
seguirte yo sabría.
No hacia dentro de ti.
donde te internas,
que al querer perseguirte
me doy contra los muros de tu cuerpo.
No hacia dentro de ti,
porque no estemos:
tú, pálida, escondida;
yo, como ante una puerta
ante tu pecho frío.
Concha Méndez y Manuel Altolaguirre tuvieron una intensa labor literaria durante los doce años que compartieron sus vidas. En este período establecieron su residencia en ciudades como: Londres, París, La Habana, y Ciudad de México. Sitios donde dejaron su huella como poetas e impresores.
“Ancho es el mar; él ha de separamos…”de Concha Méndez.
Ancho es el mar; él ha de separamos;
quedarán nuestras almas enlazadas.
Como un último retrato, en nuestros ojos
impresas lucirán nuestras miradas.
El barco en que he de ir está en el puerto;
a éste seguirá otro en que tú vayas.
Te esperarán mis brazos, no se en dónde…
tal vez en algún puerto… en una playa..!
“Cerrando los ojos” de Manuel Altolaguirre.
Huyo del mal que me enoja
buscando el bien que me falta.
Más que las penas que tengo
me duelen las esperanzas.
Tempestades de deseos
contra los muros del alba
rompen sus olas. Me ciegan
los tumultos que levantan.
Nido en el mar. Cuna a flote.
La flor que lucha en el agua
me sostiene mar adentro
y mar afuera me lanza.
Cierro los ojos y miro
el tiempo interior que canta.
