Atahualpa Yupanqui cantautor, poeta argentino.

“COPLA”

¡Ver que nos miran de barro
y adentro llevamos cielo!
¡Saber que nos sienten piedra,
y seguir siendo silencio…!

Atahualpa Yupanqui fue un importante cantautor y poeta argentino, cuyo nombre en  quechua quiere decir:

“el que viene de lejanas tierras para decir algo”

Atahualpa Yupanqui es el seudónimo que utilizó Héctor Roberto Chavero Aramburo, él  nació en Pergamino el 31 de enero de 1908 y falleció en Nîmes, Francia, el 23 de mayo de 1992, “Don Ata” fue cantautor, guitarrista, poeta y escritor, y un orgullo argentino.

“EL POETA”

Tú piensas que eres distinto

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Atahualpa Yupanqui

porque te dicen poeta,
y tienes un mundo aparte
más allá de las estrellas.
De tanto mirar la luna
ya nada sabes mirar,
eres como un pobre ciego
que no sabe adónde va…
Vete a mirar los mineros,
los hombres en el trigal,
y cántale a los que luchan
por un pedazo de pan.
Poeta de tiernas rimas,
vete a vivir a la selva,
y aprenderás muchas cosas
del hachero y sus miserias.
Vive junto con el pueblo,
no lo mires desde afuera,
que lo primero es ser hombre,
y lo segundo, poeta.

Atahualpa Yiupanqui nació el 31 de enero del año 1908, en el Campo de la Cruz, en Juan Andrés de la Peña, Partido de Pergamino en el norte de la provincia de Buenos Aires, Argentina. Más tarde, sobre su origen precisó:

“Soy hijo de criollo y vasco, llevo en mi sangre el silencio del mestizo y la tenacidad del vasco”

“GUITARRA DÍMELO TÚ”

Si yo le pregunto al mundo
el mundo me ha de engañar
cada cual cree que no cambia
y que cambian los demás
y paso las madrugadas
buscando un rayo de luz
porque la noche es tan larga
guitarra dímelo tu
Se vuelve cruda mentira
lo que fue tierna verdad
Y hasta la tierra fecunda
se convierte en arenal
Y paso las madrugadas
buscando un rayo de luz
Porque la noche es tan larga
guitarra dímelo tu
Los hombres son dioses muertos
de un templo ya derrumba’o
Ni sus sueños se salvaron
solo una sombra ha queda’o
y paso las madrugadas
buscando un rayo de luz
porque la noche es tan larga
guitarra dímelo tu.

En la obra del cantautor argentino Atahualpa Yupanqui se mezclan caracteres e idiosincrasias que vigorizan una sólida energía y crean una de las voces poéticas más íntegra de la Argentina. Es su obra un reflejo de la sencillez y la hondura de la tierra, es el folclore nativo.

“CAMINITO DEL INDIO”

Caminito del indio,
sendero coya
sembrado de piedras.
Caminito del indio
que junta el valle
con las estrellas.
Caminito que anduvo
de sur a norte
mi raza vieja
antes que en la montaña
la Pachamama
se ensombreciera.
Cantando en el cerro
llorando en el río,
se agranda en la noche
la pena del indio.
El sol y la luna
y este canto mío
besaron sus piedras,
camino del indio.

En la noche serrana
llora la quena
su honda nostalgia.
Y el camino sabe
cuál es la coya
que el indio llama.
Se levanta en la noche
la voz doliente
de la baguala.
Y el camino lamenta
ser el culpable
de la distancia.

A Yupanqui se le considera el más importante músico argentino de folclore, y su composiciones han sido cantadas por grandes intérpretes como Mercedes Sosa, Pedro Aznar, Los Chalchaleros, Horacio Guarany, Jorge Cafrune, Alfredo Zitarrosa, José Larralde, Víctor Jara, Ángel Parra, Jairo, Andrés Calamaro, Divididos, Marie Laforêt y Mikel Laboa entre muchos otros, y siguen formando parte del repertorio de innumerables artistas, en Argentina y en distintas partes del mundo.

“EL GRITO”

El corazón es un arco,
casi no cabe en el pecho,
y vuela quebrada arriba el
grito de los arrieros.
Peligro, marcha, tensión,
coraje, pena, despecho.
El grito salta en las piedras
atropellando al silencio.
Alegrías pasajeras
sombras que duelen adentro
angustia de cien caminos
tienen los gritos del cerro.
Poncho azul y colorado,
buen caballo y buen apero,
el corazón, como un arco
que ya no cabe en el pecho.
¡Y en la mitad del camino
un grito que llena el cerro,
diciendo cosas distintas

Dentro de los premios y homenajes otorgados a este cantautor sobresalen el Premio Konex de Brillante, como mayor figura de la historia de la música popular Argentina, junto al homenaje de la Universidad Nacional de Tucumán. En Francia recibió la condecoración como “Caballero de la Orden de las Artes y las Letras”, en el año 1986.

“NOCHE DEL RÍO”

Cuando se calla la tarde
levanta su voz el río.
Alma y música es la marcha,
arena y piedra el camino.
Heladas, vientos y lluvias,
manantiales y rocíos.
¡Cuánto de cumbres y cielos
esconde la voz del río…!
El cielo sobre las cumbres,
la cumbre sobre el abismo,
¡la noche sobre las piedras
y el mundo en la voz del río…!

Atahualpa Yupanqui es autor de composiciones de hondo lirismo y de abierta crítica a las condiciones sociales imperantes en esa época en América Latina. Dentro de su producción poética destacan los textos: “Piedra Sola” y “Guitarra”. Igualmente fue un notable prosista, ejemplo de ellos son sus textos “El canto del viento” y “Notas de un viaje al Japón”.

“PIEDRA SOLA”

Parada junto al camino
Piedra sola,
¿qué vientos te derribaron
de la cumbre?
¡Cómo vives tu destino!
Piedra sola,
grandeza que no ha
quebrado tu derrumbe…
Hondas penas me trajeron
Piedra sola,
largos caminos andando,
donde ti.
¡Qué bien cumples tu destino!
Piedra sola,
¡cómo quisiera tu fuerza para
mí…!

“LE TENGO RABIA AL SILENCIO”

Le tengo rabia al silencio
por todo lo que perdí.
Que no se quede callado
Quien quiera vivir feliz.
Un día monté a caballo,
Y en la selva me metí,
Y sentí que un gran silencio
Crecía dentro de mí.
Hay silencio en mi guitarra
Cuando canto el yaraví,
Y lo mejor de mi canto
Se queda dentro de mí.
Cuando el amor me hizo señas,
Todo entero me encendí.
Y á fuerza de ser callado,
Callado me consumí.
Le tengo rabia al silencio
Por todo lo que perdí,
Que no se quede callado
Quien quiera vivir feliz.

Atahualpa Yupanqui, dejó de existir físicamente el 23 de mayo del año 1992 en Francia, no obstante sus restos tuvieron un último descanso en su patria Argentina.

“DESTINO DEL CANTO”

Nada resulta superior al destino del canto.
Ninguna fuerza abatirá tus sueños,
porque ellos se nutren con su propia luz,
se alimentan de su propia pasión,
renacen cada día para ser.

Si, la tierra señala a sus elegidos.
El alma de la tierra, como una sombra, sigue a los seres indicados
para traducirla en la esperanza, en la pena,
en la soledad.

Si tú eres el elegido, si has sentido el reclamo de la tierra,
si comprendes su sombra, te espera
una tremenda responsabilidad.
Puede perseguirte la adversidad,
aquejarte el mal físico,
empobrecerte el medio, desconocerte el mundo,
pueden burlarte y negarte los otros,
pero es inútil, nada apagará la lumbre de tu antorcha,
porque es sólo tuya.

Es de la tierra que te ha señalado.
Y te ha señalado para tu sacrificio, no para tu vanidad.
La luz que alumbra el corazón del artista
es una lámpara milagrosa que el pueblo usa
para encontrar la belleza en el camino,
la soledad, el miedo, el amor y la muerte.
Si tú no crees en tu pueblo, si no amas ni esperas
no alcanzarás a traducirlo nunca.
Escribirás, acaso, tu drama de hombre huraño,
solo sin soledad.
Cantarás tu extravío lejos de la grey, pero tu grito
será un grito solamente tuyo, que nadie podrá entender.
Sí, la tierra señala a sus elegidos.
Y al llegar el final, tendrán su premio: nadie los nombrará,
serán lo “anónimo”,
pero ninguna tumba guardará su canto.

 

 

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