“Che Guevara, si tal se puede decir, ya existía antes de haber nacido, Che Guevara, si tal se puede afirmar, continúa existiendo después de haber muerto. Porque Che Guevara es sólo el otro nombre de lo que hay de más justo y digno en el espíritu humano. Lo que tantas veces vive adormecido dentro de nosotros. Lo que debemos despertar para conocer y conocemos, para agregar el paso humilde de cada uno al camino de todos”.
“Una breve meditación sobre un retrato de Che Guevara” de José Saramago
La impronta periodística acontecida en Cuba antes y después de conocida la noticia de caída del COmandante Ernesto rillero, Che, antes y después de conocida la noticia de su caída en Bolivia, junto a sus compañeros de la guerrilla, el nueve de octubre del año 1967.
“Guevara muerto” del escritor español, Carlos Bousoño
¿Quién muere, quien vive?
El árbol insigne.
La sombra calló.
Sola está la voz.
Ella pasa y grita, corazón sin vida, 
corazón ardiente que despierto duerme,
que dormido vela. Corazón sin tregua.
Sobre oscura barba, la mirada clara.
¿Quién marcha en la senda, con su mano abierta?
Corazón humano que abarcaba el llano,
que alcanza la cumbre y luz de relumbres,
que en los pechos ardes de quien te miró,
de quien te escuchó.
Continente entero que tu pie pisó.
Che que pasa lento, funeral. ¡Silencio!
El 15 de octubre de 1967, el Comandante Fidel Castro Ruz y líder de la Revolución Cubana hizo una elocución ante la radio y la televisión cubanas, donde expresó lo siguiente:
“Debo comenzar por decir que hemos llegado a la convicción de que esas noticias, es decir, la noticia relativa a la muerte del Comandante Ernesto Che Guevara es dolorosamente cierta”.
“La Noticia” del escritor español José Agustín Goytisolo
Aunque los teletipos y la radio
y miles de carteles y periódicos
sigan con la noticia hasta cansarse…
alguien…,
y no los hombres humillados
de América y del mundo. 
Ni los poetas,
ni el perseguido
que cobija aún a la esperanza
como a un niño enfermo…
alguien siente un rumor,
de noche, a solas,
que le impide dormir,
que va royendo su pecho
en inquietud entre las sábanas…
Un rumor apagado
que persiste en el sueño después,
cuando ya otorgan reposo
mas no paz los barbitúricos,
y que no cesa y crece,
tal el ritmo desbocado de un tren que se avecina…
y entonces es cuando aparece el miedo vistiendo
su camisa guerrillera,
entonces es cuando lo que fue duda
retumba entre disparos, y es certeza.
Y llega el sobresalto,
el despertar,
entonces,
cuando vuelve el Che Guevara.
En la lucha armada, librada a finales de los años cincuenta en las montañas del oriente cubano, el Comandante Ernesto Che Guevara le concedió a la prensa su legítimo papel testimonial de lo que acontecía en Cuba. Por ello, creó la primera publicación del Ejército Rebelde nombrada, “El Cubano Libre”. En 1959, fundó la revista Verde Olivo, actual órgano oficial de las Fuerzas Armadas Revolucionarias cubanas (FAR). En 1962, vio la luz la revista “Nuestra Industria”, donde divulgó sus trascendentales ensayos económicos.
“Che, Llega su nombre por la luz más alta” del cubano Félix Pita Rodríguez
Comandante: Ahora estás, piedra sillar,
un poco en todas partes,
ofreciéndote para que sobre ti
pongan los pies del
alma los más audaces constructores.
Después de ti, ya nada puede arredrar.
El más pequeño titubeo muere junto 
a esa puerta.
Y lo insólito, gracias a ti,
se hace de repente el
pan de cada día.
Descerrajaste las puertas
sólidamente atracadas.
¡Que entre el aire más limpio
en todas las oscuridades
tan laboriosamente mantenidas!
Y arrojaste dentro
una antorcha bien encendida.
Ya no es posible hablar de tinieblas con ese fuego
haciendo luz en los aposentos prohibidos.
Duerme todo el trigal en un grano de trigo.
De este hombre
asesinado están naciendo
todos los hombres de mañana.
A finales de la década de los años 60, del siglo XX la publicación cubana y órgano oficial de la Organización de Solidaridad de los Pueblos de África, Asia y América Latina (OSPAAAL) se hizo eco de la denuncia realizada por el Comandante Guevara, sobre la política imperialista hacia los pueblos subdesarrollados que intentaban alcanzar su independencia. Por otra parte, en la primera Conferencia de la Organización Latinoamericana de Solidaridad (OLAS), celebrada en julio de ese mismo año en La Habana, el Comandante Guerrillero fue declarado, “Presidente de honor”.
“Che” del cubano Samuel Feijoó
Sobrio, tranquilo y tajante,
Así, se levantaba, andaba latía.
Ni un solo instante se perdió en flojeras,
nimiedades, jactancias, quejas.
Ni una sola vianda arrimo a su plato
con su propia mano en la cena de todos.
Era la justicia, sonreída y firme.
Así, solo se ha visto. Así.
Jamás tendrá su noche en la memoria.
Retornará como los huracanes y los rayos,
todo encendido como era
y es, en la justicia,
y abatirá a los cuervos y a las fieras,
sangrientas águilas.
No haya duelo por él, ganó la llamarada
del que se ofrenda entero.
Todos los apaleados del mundo
lo entienden, lo besan, lo sujetan: héroe,
sin esperar más gloria que el futuro
alegre. No haya duelo.
Su victoria es la nuestra; no cejamos:
siglo tras siglo.
En los primeros meses de conocida la noticia de la muerte de “El Che” en tierras de Bolivia, junto a sus compañeros de lucha; un grupo de revistas cubanas, como: “Pensamiento Crítico”, “Bohemia”, “Verde Olivo”, la perteneciente a la Biblioteca Nacional José Martí, la de Casa de las Américas, entre otras; expusieron al mundo una muestra de su obra; consistente en sus cartas, discursos, conferencias y artículos. De esta manera, también se neutralizaba la avalancha de calumnias y tergiversaciones generadas por los medios de comunicación extranjeros de entonces, en torno a la figura del Comandante Ernesto Che Guevara.
“En homenaje al Che”, texto poético del escritor español Carlos Álvarez
Como aquél que demuestra su teorema,
sobre un negro encerado,
demostraste tu verdad matemática,
Guevara, con la sangre del Che.
Verde Bolivia
y Ernesto el argentino
y el cubano
y el sudamericano
y el humano…
conjunción de un paisaje y un mensaje
casualmente en Octubre,
casualmente medio siglo después.
Ya no es posible dudar de que la rosa
no otra cosa persigue
que entregarse hecha perfume,
ni el agua un premio busca
diferente de apagarnos la sed…
indefinible momento de la envidia,
¿Qué invisible razón
podrás hallar a lo evidente?
Que aquél que lucha…
lucha porque lucha,
y que el que sabe amar
es porque sabe sencillamente amar,
tan sólo amar…
Amarga la batalla
y su porqué si,
para amordazar a la ironía,
fuera preciso recorrer
un día los caminos del Che.
En la revista Verde Olivo en su número veintinueve del mes de octubre de 1967, publica un artículo de su autoría, titulado: “Camilo”. Texto, escrito el mes de octubre de 1964, donde “El Che” revela su especial cariño y admiración por su compañero de luchas y amigo, el desaparecido Comandante Camilo Cienfuegos.
“Ya tú sabes de qué murió” del escritor nicaragüense Michéle Najlis
Ya tú sabes de qué murió
y sabes dónde está la tumba del hermano,
aquel hermano que no tuvo sepultura.
Tú lo sabes porque tu corazón es tierra
que lo cubre
y nuestros días flores nuevas
para florecer su tumba.
En el año 1968, la revista de la institución Casa de las Américas, publica uno de los textos más conmovedores tras conocerse el asesinato de “El Che” en Bolivia. Nos referimos a una carta escrita por su compañera de luchas, Haydée Santamaría fundadora y entonces presidenta de la Casa de las Américas. La primera parte de la mencionada epístola nos dice lo siguiente:
“Che: ¿dónde te puedo escribir? Me dirás que a cualquier parte, a un minero boliviano, a una madre peruana, al guerrillero que está o no está pero estará. Todo esto lo sé, Che, tu mismo me lo enseñaste, y además esta carta no sería para ti. Cómo decirte que nunca había llorado tanto desde la noche en que mataron a Frank, y eso que esta vez no lo creía. Todos estaban seguros, y yo decía: no es posible, una bala no puede terminar el infinito, Fidel y tú tienen que vivir, si ustedes no viven, cómo vivir.
Los finales de la década del 60 del pasado siglo, las revistas cubanas fueron testigo y reflejo de la triste noticia de la caída de “El Che”, junto a sus compañeros de lucha en las selvas de Bolivia. Cada edición, fue una revelación de la conmoción popular y aflicción que embargó a numerosos intelectuales colaboradores y responsables de cada diario.
“Llanto de esperanza en la muerte de Ernesto Guevara” poema del español Xavier Lete
Tu sangre mojó la tierra de Bolivia
cuando solo y a tiros se te fue la vida,
porque el viento susurra que has muerto,
alguien dice que te han muerto, Ernesto Guevara.
Has cumplido un largo camino…
con paso gime en áspero combate,
ahora los corazones te lloran sobrecogidos 
mientras en el valle se extiende la niebla.
La noche se cubre de silencio
y lento marcha el día.
Hasta las estrellas tiemblan
en el cielo vacío de los hombres.
Ernesto Guevara,
no se pierde en el aire la golondrina
ni en el monte, la solitaria rosa,
ni el deseo de los jóvenes amantes
ni la leve barca que cruza el mar,
ni se perderá en esta tristeza
nuestro gran llanto vestido de esperanza.
Recién conocida la noticia del asesinato del Comandante Ernesto Che Guevara el nueve de octubre de 1967, en Cuba se realizó un Seminario Preparatorio para el posterior Congreso Cultural de La Habana. Este evento fue organizado por Lisandro Otero quien entonces era director de la revista Revolución y Cultura. En una de sus páginas publicó lo siguiente:
“Che era una síntesis perfecta: hombre de ideas y hombre de acción. O se vive de acuerdo con eso y aspirando a eso o se debe optar por el silencio. O se es congruente con lo que se dice o se debe renunciar al decir. Un verdadero escritor revolucionario debe terminar en soldado. No se puede enviar a otros al combate si no combate uno mismo”.
“El nacedor”, del uruguayo Eduardo Galeano
¿Por qué será que el Che
tiene esta peligrosa costumbre de
seguir naciendo?
Cuanto más lo insultan,
lo manipulan, lo traicionan, más nace. 
Él es el más nacedor de todos.
¿No será porque el Che decía lo que pensaba,
y hacía lo que decía?
¿No será porque eso
sigue siendo tan extraordinario,
en un mundo donde las palabras
y los hechos muy rara vez se encuentran,
y cuando se encuentran no se saludan,
porque no se reconocen?
En enero de 1968, aconteció el Congreso Cultural de La Habana; su clausura estuvo a cargo del Comandante Fidel Castro, quien, con relación al legado del Comandante Ernesto Che Guevara, refirió lo siguiente:
¿En qué sector fue donde más profundo impacto tuvo la muerte del Che Guevara? ¡Fue precisamente entre los trabajadores intelectuales! No fueron organizaciones, no fueron partidos. Fueron hombres y mujeres honestos, sensibles, los que tuvieron la actitud de asimilar, de comprender, de admirar, de hacer justicia; frente a los que preguntan por qué murió el Che Guevara, frente a los que son incapaces de comprender y que no comprenderán jamás por qué murió, ni serán capaces jamás de morir como él, ni de ser revolucionarios como él”.